No soy feminista, soy mujer… y encima monja (bueno, religiosa)

Bueno, si hay que ser feminista, lo soy. Pero lo que realmente quiero ser es mujer. Sin complejos. Sin ínfulas. Sin nada. Una mujer. Una persona.

Del mismo modo que a quien levanta la voz por la defensa del lince ibérico no se le llama “lincenista”, no?… O a los que intentan dar visibilidad a los niños con enfermedades raras, no les acusan de …

Y además, soy monja, bueno… religiosa para ser exactos, que no es lo mismo. Pero es como la gente nos entiende. Y eso, a veces, según en qué ruedos del “otro lado”, te “obliga” también a tener que justificarte y aclarar… Pero tampoco voy a hacerlo. Soy religiosa, es decir, soy una mujer. Parte de la Iglesia. Una persona.

Por eso, y porque me canso (como dice la entrevista) también de estar defendiendo lo que es tan evidente que se torna ridículo, celebro hoy el día con la rabia y la tristeza de quien ve matar a mujeres con demasiada frecuencia y con demasiada impunidad. #niunamás.

Y lo celebro también pensando en la Iglesia, mi casa, mi familia. Y me canso de lo mismo. La entrevista es del 2012 (aquí solo extraigo unos segundos…) Entre medias un Papa ha renunciado sintiéndose ya sin fuerzas para semejante servicio. En España también ha habido cambios significativos. Pero la situación de la mujer… no sé si ha cambiado mucho. Quizá no podemos esperar grandes cosas a medio plazo. Pero al menos, formemos parte de los gestos aislados. Esos que cambian el mundo.

Dentro y fuera de la iglesia. En la vida, que es de lo que se trata.

Tentaciones: Un guerrero de la luz no cuenta solamente con sus fuerzas

Me gustan especialmente los relatos evangélicos donde se nos recuerda tozudamente que Jesús era verdaderamente humano y muy humano. ¿Hay algo más humano que experimentar la tentación? No me refiero a superficialidades que tanto venden (todo lo relacionado con lo erótico, la sexualidad, el deseo aquí y ahora..). Me refiero a cosas serias, que te ponen en juego la vida, que te bloquean, que no sabes cómo continuar, que en tu decisión final decides tomar un camino u otro…

Un guerrero de la luz no cuenta solamente con sus fuerzas; usa también la energía de su adversario.

Al iniciar el combate, todo lo que él posee es su entusiasmo y los golpes que aprendió mientras se entrenaba. A medida que la lucha avanza, descubre que el entusiasmo y el entrenamiento no son suficientes para vencer: se necesita experiencia.

Entonces él abre su corazón al Universo y pide inspiración a Dios, de modo que cada golpe al enemigo sea también una lección de defensa para él.

Los compañeros comentan: “¡Qué supersticioso es!, paró la lucha para rezar, y respeta los trucos de su adversario”. El guerrero no responde a estas provocaciones. Sabe que, sin inspiración ni experiencia, ningún entrenamiento da resultado.

(Paulo Coelho)

Este pasaje del guerrero de la luz me recuerda mucho a Jesús en las Tentaciones:

  • Es fundamental detectar con claridad quién es nuestro enemigo, quién nos quiere mal… y quién no. Porque si no,nos equivocaremos en nuestra respuesta.
  • Con el enemigo no se dialoga, no se razona, no se responde a la provocación… Solo se permanece fiel a tus raíces, a tu suelo, a quien te da vida y horizonte.
  • Nuestros enemigos pueden ser nuestros mejores aliados porque nos recuerdan cuáles son nuestros flancos abiertos (los que necesitas proteger y reforzar) y nuestras mayores fortalezas.

Bienvenidos enemigos que me hacéis fuerte. Bienvenidos amigos (¡Amigo!) que me fortalecéis para seguir caminando por el desierto…

Baila como tú quieras bailar

 

Medio planeta o todo entero, está estos días envuelto en carnavales….

Medio planeta o mejor, un tercio aproximado del planeta, en un par de días comenzamos la Cuaresma. Yo estoy en ese tercio escaso. Y como para todo lo grande, conviene no llegar de golpe. Necesitamos ir llegando para entrar enteramente. Y si además de llegar, se trata también de dejar atrás (mucho de esto tiene la Cuaresma cristiana), entonces requiere un tiempo.

Los humanos no estamos hechos para ir creciendo a golpes, para convertirnos de golpe, para creer de golpe, para amar de golpe, para convertirnos de golpe… A la larga no funciona. Estamos hecho de tiempo, de proceso, de espacio despacio…

Por eso me tomo unos días para ir entrando en la Cuaresma. Y especialmente este año, un tiempo para venir, dejar atrás y bailar… sin deberes, sin salvavidas, sin disfraces, sin paracaídas, con sinceridad… Esta canción lo cuenta de la mejor manera posible. Y si quieres una Cuaresma para bailar, echa un ojo aquí.

 

Vengas cuando vengas, deja atrás el peso
Quema las maletas, tira tu champú
Tengas lo que tengas, dame lo que quieras
A plazos o en teras, como veas tu
Hagas lo que hagas, hazlo porque quieres
No pongo deberes y no paso lista
Vistas como vistas, falda o pantalón
No te me disfraces, para la ocasión

No te quiero retener
Si te da el punto, te vas
Y aunque, me veas mirar
Baila como tú quieras bailar

Vengas cuando vengas, ven sin salvavidas
Sin paracaidas y sin afeitar
Digas lo que digas, dilo sin sedante
Fuerte y al semblante, lo puedo encajar
Haga lo que haga, que sea sincero
Sin quizás sin pero y sin avalistas
Vistas como vistas, seda o algodón
No te me disfraces para la ocasión

No te quiero retener
Si te da el punto te vas
Y aunque me veas mirar
Baila como tú quieras bailar

Baila como quieras bailar, baila como quieras bailar
Baila como quiera bailar
Baila como tú quieras bailar

Ser santo/a: ser libre frente al miedo

 

Su santidad no responde a las expectativas religiosas de su tiempo (…) Para Jesús, hacer la voluntad de Dios es, por tanto, tener plena libertad para discernir las situaciones en su objetividad. Jesús no tiene miedo, no está angustiado. Quizá esa libertad frente al miedo y a la angustia sea lo que hace aparecer a Jesús como un ser santo: plenamente consciente de la influencia de su acción en la condenación que corre el riesgo de causar, Jesús no cesa de abrir un espacio de esperanza, sin apelar a una irrupción del poder divino. Su serenidad y su lucidez se transparentan todavía a través de los textos antiguos (…) Jesús es santo porque deja obrar en él al Espíritu creador que separa de normas impuestas por el pasado: entra valientemente en una creación nueva cuya forma es insospechable y cuyo camino es mortal (Ch. Ducoq, Santidad de Jesús y santidad del Espíritu, Concilium 149 (1979) 402.411-412)

 

La lúcida claridad de la luz

POEMA

No hubo un solo día en que la luz 
no dejara en su frente un trance 
un hechizo una señal de que era en él 
donde la claridad había elegido 
abrirse al que quisiera verla.

La claridad del día 
en su lúcida extensión sin un reproche. 
La de la noche en su espesura sin cascajo…

No hubo un solo día
en que la luz no lo eligiera…

(Francisco Segovia)

El 2 de febrero se celebra la Presentación de Jesús en el Templo o la fiesta de las Candelas o Candelaria… Y es el día mundial de la Vida Consagrada. Es un día de luz y para la luz. Es un día de vocación y ofrenda. De elección y dejarse elegir.

Que la luz siempre nos visite y nos elija y nos haga con ella un poquito más de luz. Las sombras ya las llevamos puestas.

¡Quiero, quiero quiero! La vida encaprichada

Una calle cualquiera de una ciudad cualquiera. En este caso, Madrid. 19,45 h. Hace frío. Hago tiempo paseando frente a una pequeña pero vistosa frutería de barrio. Se acerca un niño de unos 6 años, en un triciclo, con una pareja que supongo son sus jóvenes padres.

…. -¡¡¡Quiero piña!!!-, grita el niño.

… Hay piña en casa-, contesta pacíficamente su madre-. Cuando lleguemos a casa la tomas.

…. -¡¡¡Quiero piña!!!-, reafirma el niño, sin avanzar y con la mirada fija en los estantes externos de la frutería.

… Hay piña en casa-, vuelve a responder con la misma tranquilidad y consistencia.

Emerge un segundo de silencio, mientras la joven pareja ha intentado seguir caminando a pesar de la fijación del niño en el escaparate.

…. ¡¡¡¡Entonces, quiero sandía!!!

Para tener todos los datos, la escena se da en Enero, en Europa… Una época donde no es tan fácil conseguir piña, pero desde luego, casi imposible conseguir sandía.

Me hizo pensar el niño y su repentino cambio de deseo, simplemente porque la piña ya la tenía en casa. “Ahora, ¡sandía!”  ¿Qué deseamos?, ¿por qué deseamos?, o mejor aún: ¿qué hace que mantengamos el deseo en la vida y no cambiemos piña por sandía a la primera de cambio? 
Me hizo pensar la madre y su suave consistencia, sin estridencias, sin prisas, sin voces. “Hay piña en casa”. Que el niño no insistiera ni gritara más cada vez, me hace pensar que bien sabe que si su madre dice “no” es no… y eso no se improvisa. Lo ha experimentado y no le trae cuenta gritar o llorar con desconsuelo. La madre tiene claro qué sí y qué no y cuándo. Yo no siempre lo tengo claro. No siempre sé dar respuesta sin levantar la voz ni juzgar ni reprender de antemano. No siempre sé mantenerme firme sin perder la paz.

Y me hace pensar que parece fácil confundir el deseo, motor primordial de todo lo humano, de todo lo bello, de todo lo bueno y verdadero…, con el capricho, estación final, objeto que se apresa o se pierde, que te frustra siempre porque nunca sacia y aumenta tu sed de poder y control. No de amor. Si es amor, no hay capricho. Si hay amor, no hay objeto intercambiable. Si hay amor, hablamos de deseo, de movimiento. ¡Qué distinto suena!

Que te quiera despeinada…

Parece que debemos este poema a Frida Kahlo, aunque a veces lo he visto atribuido a otras escritoras. Lo comparto como un canto a la libertad y a la alegría, ¡y un canto a vivir despeinados! ¿Por qué no? Porque no hay amor que de verdad lo sea, que no te quiera así y te haga sentir… así.

Mereces un amor

Mereces un amor que te quiera despeinada,
incluso con las razones que te levantan de prisa
y con todo y los demonios que no te dejan dormir.
Mereces un amor que te haga sentir segura,
que pueda comerse al mundo si camina de tu mano,
que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.
Mereces un amor que quiera bailar contigo,
que visite el paraíso cada vez que ve tus ojos
y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.
Mereces un amor que te escuche cuando cantas,
que te apoye en tus ridículos,
que respete que eres libre,
que te acompañe en tu vuelo,
que no le asuste caer.
Mereces un amor que se lleve las mentiras,
que te traiga la ilusión,
el café
y la poesía.

Frida Kahlo

¿Qué hacer después de un tsunami (vital)? Por si acaso…

Creo que el 2016 no ha traído grandes tsunamis, más allá de “pequeños” maremotos sufridos por Ecuador y Japón. Aún así, es un fenómeno tan devastador que todos guardamos imágenes en la memoria. Y a ti, ¿te ha traído el 2016 algún movimiento de estos, inesperado, devastador y descontrolado, con mayor o menos intensidad? Ya sabes: un cambio de domicilio, una ruptura, cambio de trabajo, muerte de alguien cercano, enfermedad, traición o mentira, desilusión con algo clave en tu vida... ¡Un tsunami vital!

Si no lo hemos vivido, puede haberle ocurrido a alguien cercano o nos puede llegar a nosotros en cualquier momento. Y a veces, los efectos dañinos se multiplican por no saber reaccionar o gestionarlo adecuadamente. Por eso me ha parecido sugerente comenzar el año viendo qué nos recomiendan los especialistas después de un tsunami. ¡Prueba y verás como es increíblemente aplicable a la vida…!

Según FEMA, puede reducirse a las siguientes directrices:

  • Evite las áreas inundadas y dañadas hasta que los funcionarios digan que es seguro regresar.
  • Manténgase alejado de los escombros en el agua, ya que pueden presentar un peligro para la seguridad de las embarcaciones y la gente.
  • Sálvase a si mismo – no sus posesiones.
  1. Los tsunamis vitales dañan las estructuras básicas de nuestra vida: hábitos, desempeños, funciones, relaciones… Y muchas otras quedan simplemente ocultas, diluidas, inundadas… Conviene no regresar a ellas. Conviene no empeñarse en caminar por esos ámbitos que ya no son lo que eran… y, ciertamente, no es terreno seguro. Asúmelo.
  2. Los escombros, los restos, lo que me recuerda a aquello que era antes, lo que hacía, la gente que se relacionaba conmigo y ahora ha cambiado de actitud… Todo eso, son escombros. Son restos dañados. Son un peligro. No es seguro. Asúmelo y despídete por ahora de esos “lugares y personas”.
  3. Sálvate a ti mismo, no a tus posesiones o lo que creías que poseías. Si no siguen contigo, no eran tuyas. No las poseías. Era apariencia, un espejismo. Da gracias al Tsunami y a quien lo ha provocado porque te ha descubierto con mayor verdad tu vida: lo que creías seguro, si ha caído, no lo era tanto. Las personas que creías de confianza, si no están, no lo eran en absoluto. Da gracias porque lo que ha quedado sano en ti, es lo que eres en tu verdad más íntima. Cuídalo. Fortalécelo. No permitas que se pierda entre los escombros anteriores. Perderás fuerza y muchos pensarán incluso, que estás loco, obsesionado…

Céntrate en la vida. Céntrate en lo que esté creciendo y deja que lo que acaba, muera por sí solo. Céntrate en la vida. Céntrate en las personas que siguen contigo, dispuestas, creyendo en ti. Sin concesiones, sin chantajes, sin mentiras. Todo lo demás, sigue siendo escombros y zonas inundadas.

No podemos evitar los tsunamis ni los terremotos. Pero podemos reconstruir en sólido. Elegir la vida y, si es preciso, recomenzar en otra zona… ¿No te parece un buen propósito para recomenzar el año y el curso?

Queridos Reyes Magos: gracias por esos pocos

Un guerrero de la luz nunca olvida la gratitud.

Durante la lucha, fue ayudado por los ángeles; las fuerzas celestiales colocaron cada cosa en su lugar y permitieron que él pudiera dar lo mejor de sí. Los compañeros comentan: “¡Qué suerte tiene!”. Y el guerrero a veces consigue mucho más de lo que su capacidad permite. Por eso, cuando el sol se pone, se arrodilla y agradece el Manto Protector que lo rodea.

Su gratitud, no obstante, no se limita al mundo espiritual; él jamás olvida a sus amigos, porque la sangre de ellos se mezcló con la suya en el campo de batalla.

Un guerrero no necesita que nadie le recuerde la ayuda de los otros; él se acuerda solo y reparte con ellos la recompensa. 

(Paulo Coelho)

Y así, comenzar un año… de luz y de sombra, como todo en la vida. Con el deseo de ser agradecidos, sobre todo con vosotros, los amigos, los más cercanos, tan contados… ¡muy contados! Vosotros: el oro, el incienso y la mirra para recomenzar la vida siempre. Vosotros, con quienes reparto recompensas… y también despojos. La vida entera, vaya. Feliz año. Agradecido año. Gracias por haber querido estar y querer seguir estando permitiendo que dé lo mejor de mí y permitiendo también tantas veces que de lo peor… y no pase nada. Sólo seguir creciendo, seguir luchando, seguir amando. Gracias.

Un guerrero de la luz sabe distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo

Todos los caminos del mundo llevan hasta el corazón del guerrero; él se zambulle sin vacilar en el río de las pasiones que siempre corre por su vida.

El guerrero sabe que es libre para elegir lo que desee; sus decisiones son tomadas con valor, desprendimiento y – a veces – con una cierta dosis de locura.

Acepta sus pasiones y las disfruta intensamente. Sabe que no es necesario renunciar al entusiasmo de las conquistas; ellas forman parte de la vida y alegran a todos los que en ellas participan. Pero jamás pierde de vista las cosas duraderas, y los lazos creados con solidez a través del tiempo. Un guerrero sabe distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo.

(Paulo Coelho)

Cuando todo llega al corazón del guerrero, toda la vida bulle dentro, para bien y para mal. ¡Cuánto te apasionará! ¡Cuánto te dañará! Por eso es tan difícil -a veces- saber distinguir lo pasajero de lo definitivo. Pero en esa libre decisión, nos jugamos la vida. No sería poco para terminar el año y seguir viviendo: apostar por los lazos, elegir lo duradero…