Confesión… samaritana

¡Ay de los errores cometidos por amor!, ¡ay de las meteduras de pata de quien busca amar y que te quieran!… ¡Cuánta indulgencia y ternura parece que provocan en el corazón de Dios! Y si no, mira la Samaritana y Jesús, conversando en el Pozo… Sin renunciar a la verdad, llamar a las cosas por su nombre; sin dejar de lanzar el deseo para crecer e ir más allá, sin contentarse con amores coleccionables… ¡Pero cuanto amor!

Pues eso: yo también me confieso culpable.

Confieso ..
haber perdido el juicio, haber catado el vicio, haber alzado el vuelo.

Confieso ..
haber mordido el polvo, haber tocado fondo, haber besado el suelo.

Confieso que ..
me equivoqué más veces que acerté, que quise ser lo que no era.

Confieso que ..
más de una vez, al verte me cambié de acera.

Confesión, confesión que tiro al viento.
No estoy buscando redención, no me arrepiento.
Confesión del pecado inconfesable, de haberte querido tanto .. me confieso culpable.

Confieso ..
que no te he perdonado, que me hayas olvidado, en tan poco tiempo.

Confieso ..
que, por seguir al viento, a veces he partido cuando no era el momento.

Culpable .. Culpable .. Culpable ..
Si quererte fue delito abre bien esas orejas y escucha lo que te digo:
“Yo no le temo al castigo. Abre bien esas orejas. Si quererte fue delito ..
que me metan entre rejas”

Culpable .. Culpable .. Culpable ..

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